El Sol está saliendo por detrás de esta cumbre y hace que toda la Cordillera Blanca se proyecte sobre la Cordillera Negra y el cielo creando una especie de bandera tricolor que recorre todo el horizonte. Abajo el negro, en el medio el rojo y más arriba el azul. Las montañas que nos rodean por todas partes empiezan a despertar pasando del gris al amarillo en un espectáculo de luz y color que hace transformarse todo cuanto nuestros ojos pueden ver. Todo esto tan difícil de describir era inimaginable cuando unas horas antes caminábamos bajo la mirada de la Luna Llena.
¿Estoy soñando? Me pellizco y vuelvo a mirar a mi alrededor. Todo sigue allí y a pesar del cansancio y el frío me doy cuenta de que todo esto vale la pena.
Creo que nada podrá superar este momento, pero me equivoco. La llegada a la cumbre nos reserva el momento más espectacular. El hongo cimero del Pisco es lo más parecido a una bola de helado de dimensiones colosales a la cual se accede a través de un delgado puente de hielo que la conecta al resto de la montaña. Mientras te acercas a este paso sabes que va a ser bonito, pero al hacerlo la vista supera todas tus previsiones. De repente se abre ante ti un vacío de 1.800 metros hasta Morococha, donde se divisan algunas lagunas, y de frente, al lado del sol naciente, el Chacrarraju, colosal montaña similar a una esfinge helada, observa como progresas por este helado puente. El momento es mágico y todo parece detenerse por un instante. No oyes nada, solo disfrutas el momento y la paz que se respira en las alturas. La cima está a un paso y el sol hace que esta distancia sea un paseo triunfal hasta el lugar donde no se puede seguir subiendo.
Alegría, un abrazo, la cumbre… ¿qué más se puede pedir?.
La panorámica es impresionante, hacia el Sur los Huascaranes, hacia el Norte el Alpamayo y el Artesonraju, hacia el Oeste los Huandoys y hacia el Este el Chacrarraju y a sus espaldas la Selva Amazónica que nos recuerda que está ahí enviándonos jirones de nubes que unas horas más tarde se adueñarán del cielo. Pienso que esta cima es uno de los miradores más impresionantes del Planeta.
En este momento empiezo a recordar todo lo que hemos pasado para lograr esto. Atrás queda aquel mes de Diciembre del 99 cuando empezamos a darle vueltas a este proyecto y solo conocíamos estas montañas por las fotos de la guía que nos hacía soñar con ascender por aquellas laderas nevadas. Ni siquiera sabíamos si podríamos pisarlas más que en nuestros sueños pero eso no nos hizo retroceder. Llamamos a muchas puertas y muchas nos dieron en las narices, pero también hubo sonrisas y buena gente que no dudo un momento en ayudarnos a conseguir nuestro objetivo. Es a ellos a quienes van dirigidas estas palabras, estas cumbres y nuestro agradecimiento más sincero. Ellos saben quienes son y tendrán siempre un hueco reservado en nuestras mochilas para poder estar con nosotros en esas cumbres que nos hacen soñar despiertos.
Hemos subido más montañas, hemos estado en muchos sitios, quizá esta no fuera la montaña más alta, ni la más bonita, ni la más difícil, pero en esta mañana del 21 de Agosto es nuestra por unos instantes y para mí este momento ha quedado grabado de manera imborrable en mis recuerdos. Espero haber sabido describíroslo y haberos transmitido un poco de esa emoción que se siente cuando se pisa la cumbre de una montaña como el Pisco. Gracias por entenderme.
Viana de Cega, Septiembre del 2000
El Pisco...

Un espectáculo de luz y color...





Una bola de helado de dimensiones colosales...


¿Estoy soñando?...


Un delgado puente de hielo...

Colosal montaña similar a una esfinge helada...

Un vacío de 1.800 metros...

Alegría, un abrazo, la cumbre…

¿Qué más se puede pedir?...

Pienso que esta cima es uno de los miradores más impresionantes del Planeta...


¡Saludos Esgalleros! =D...










